S?bado, 19 de febrero de 2011

Si tenemos en cuenta que dormimos unas ocho horas diarias, nos daremos cuenta de que pasamos durmiendo una tercera parte de nuestra vida, es decir, que a los sesenta a?os habremos perdido unos veinte sin hacer nada, simplemente tumbados en la cama.

Si esto se lo contamos al m?dico, se echar? a re?r y nos responder? que este tiempo ?perdido? es imprescindible para que nuestro cuerpo se recupere del desgaste ocasionado por la actividad diurna, y que la regeneraci?n celular, imprescindible para reponer c?lulas gastadas, cerrar heridas y conservar la salud? se realiza casi por completo mientras dormimos.

Pero si ahora acudimos a un fisi?logo especializado en el estudio del sue?o, nos dir? que con unas tres horas de sue?o hay m?s que suficiente? para dicha recuperaci?n org?nica, lo que no impide que el resto del tiempo que pasamos durmiendo y que aparentemente no sirve para nada, sea tanto o m?s ?til que el empleado en la recuperaci?n f?sica, pues lo empleamos en so?ar, y que no existe la menor duda de que sin so?ar no podr?amos vivir. Y es que si el dormir es para regenerar el cuerpo, el so?ar es para reorganizar el alma o, si queremos ser m?s precisos, nuestra conciencia


Publicado por ZAYSHA @ 22:54  | TEXTOS DE EMILIO SALAS
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