Viernes, 17 de diciembre de 2010

Hay un exquisito condimento que colorea todos y cada uno de nuestros d?as; quer?moslo o no, est? presente por las ma?anas, las tardes y las noches; ya sea mientras dormimos o cuando nos proponemos hacerlo en vigilia. Desde sue?os que nos agradan hasta estremecernos, otros que nos angustian hasta el llanto, pasando por aquellos que nos dejan exhaustos de alegr?a, hasta los que nos conmueven por la locura a la que nos transportan, los que nos suben la adrenalina atemoriz?ndonos con el v?rtigo y los que nos excitan porque nos conectaron a la parte m?s primitiva e instintiva de nuestro ser. Todos ellos, absolutamente todos, los que suceden cuando estamos despiertos o los que ocurren mientras dormimos, tienen un com?n denominador que es la presencia de emociones, desde las m?s simples hasta las m?s profundas. Y como es de imaginar, todo lo que compete a nuestras vivencias cotidianas se puede decodificar en un intento de ayudarnos a conocer nuestras motivaciones m?s inconscientes y la proyecci?n actual de nuestra propia vida.

Seg?n Freud, el padre del psicoan?lisis, los sue?os no nos predicen el futuro, vienen del inconsciente, esa porci?n del psiquismo que tan bien nos ocupamos en desbordar desde nuestro primer d?a de vida con todas las cosas que por alguna causa nos resultan ?hostiles y deseamos ocultar. Representan, y ?ste es el dato quiz?s m?s importante, ese algo de nuestro presente no resuelto que nos obstaculiza el avanzar. Esa mixtura de im?genes con significado propio que nos persigue en busca de una respuesta, es una respuesta en s? misma que nos acerca a la comprensi?n de nuestros deseos m?s profundos, m?s inconscientes y m?s alejados de la objetividad de la conciencia. Aquellos impulsos que son rechazados por nuestra l?gica manera de comprender las cosas y los hechos, son disfrazados, mezclados, desplazados y comprimidos en ese proceso involuntario que es la elaboraci?n on?rica. Estos mecanismos que se activan durante el sue?o, tambi?n transportan hacia ese m?gico lugar los residuos de vivencias pasadas y presentes que anhelan ser comprendidos. Se sue?a con iguales o distintas cosas que ocupan nuestra mente durante el estado de vigilia; nuestros deseos, esperanzas, temores e incluso las relaciones buenas o malas que tenemos con las personas con las que nos vinculamos, tienen su explicaci?n a trav?s de la interpretaci?n de los sue?os. No debemos de olvidar que desde hace milenios, el hombre ha sentido la inquietud de poder acceder a ese rec?ndito mundo de los sue?os con el solo y ambicioso objetivo de poder profundizar a?n m?s en las complej?simas manifestaciones de nuestro cuerpo y alma. Hoy sabemos, por ejemplo, que si alguien sue?a que viaja, teniendo en cuenta muchos otros factores de la historia personal y social del protagonista, estas im?genes pueden representar el deseo de huir de alguna determinada situaci?n, la necesidad de distanciar lazos afectivos, o bien el impulso sexual que ostenta poder para llamarnos la atenci?n.

En los sue?os como en el arte, cada uno imprime su tonalidad y textura a partir de ese particular modelo energ?tico que somos. Por tanto es de vital importancia que registremos nuestros sue?os con la descripci?n m?s n?tida que podamos hacer, tal como si se tratara de escribir el gui?n de una obra de teatro; en donde todo cobra inter?s, el color del cortinado, la frase justa o el gesto apropiado que mejor transmite aquella sucesi?n de sensaciones que intentamos revivir en quien mire nuestra escena.

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Publicado por ZAYSHA @ 1:55  | SUE?OS
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