Lunes, 17 de octubre de 2011

Investigadores del Allergheny College de Pennsylvania (EE UU) demuestran que una siesta diaria de al menos 45 minutos hace que disminuya la presión arterial de quienes han sufrido un día de estrés con mucha tensión psicológica.

Según afirman en el último número de la revista International Journal of Behavioral Medicine, las largas jornadas laborales, el trabajo por turnos, la televisión e Internet están afectando en la calidad del sueño, hasta el punto de que los ciudadanos duermen una media de casi dos horas diarias menos que hace medio siglo. Esto afecta a la salud a largo plazo y, de hecho, hay estudios que relacionan la falta de sueño con un mayor riesgo de hipertensión y problemas cardiovasculares.

Para tratar de reducir este impacto, los investigadores Ryan Brindle y Sarah Conklin analizaron si dormir la siesta podría influir en la recuperación cardiovascular después de una prueba de estrés mental. Para ello seleccionaron a 85 universitarios sanos que fueron divididos en dos grupos, de modo que a algunos de los participantes se les asignaba una hora al día en la que podían dormir durante al menos 60 minutos. Al mismo tiempo, los estudiantes completaron unos cuestionarios para evaluar la calidad del sueño y conocer su actividad diaria, mientras que también se midió su presión arterial y el ritmo cardiaco.

De este modo, observaron que la siesta parecía tener un efecto reparador en los estudiantes ya que, aunque en todos la presión arterial y el ritmo cardiaco aumentaba durante el inicio de su jornada, aquellos que dormían siesta presentaban un descenso de ambos marcadores. Estos resultados eran más evidentes cuando los estudiantes dormían entre 45 y 60 minutos al día.

Según los investigadores, “los hallazgos sugieren que la siesta puede acelerar la recuperación cardiovascular después de una situación de estrés mental”.

 


 

 La falta de sueño potencia las decisiones arriesgadas por un exceso de optimismo, según concluye un estudio del Centro Médico de la Universidad de Duke en Durham (Estados Unidos) que se publica en la revista Journal of Neuroscience.

Utilizando imágenes de resonancia magnética en 29 voluntarios adultos sanos, los científicos demostraron que una noche sin dormir produce un aumento de la actividad cerebral en regiones que evalúan los resultados positivos, así como a una menor activación en las áreas cerebrales que procesan los resultados negativos. Como consecuencia, en los experimentos los individuos que habían sido privados del sueño en el estudio tendían a tomar decisiones que enfatizaban la ganancia económica y eran menos propensos a elegir aquellas que reducían las pérdidas.

Estudios anteriores habían mostrado que la carencia de sueño deteriora la habilidad para tomar decisiones, pero esta es la primera investigación que revela que la falta de sueño puede cambiar la forma en la que el cerebro estima los valores económicos independientemente de sus efectos sobre la atención, además de aumentar la sensibilidad a las recompensas positivas.

Según Michael Chee, responsable del estudio, "incluso si alguien realiza decisiones financieras muy arriesgadas y sonadas después de una noche normal de sueño, no hay garantías de que esta misma persona no te exponga a un riesgo desafortunado si no ha dormido lo suficiente". Chee explica que, por ejemplo, existen evidencias empíricas de que el exceso de horas de trabajo en los médicos residentes conduce a un mayor número de accidentes. "Creo que es fundamental que la sociedad al completo se aferre a los datos generados sobre los efectos perjudiciales de la falta de sueño y valore si debemos continuar haciendo las cosas a la antigua usanza", concluye el investigador.


Publicado por ZAYSHA @ 21:15  | SUE?OS
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios