
Los sueños han fascinado a la humanidad desde tiempos muy remotos. A continuación analizaremos su trascendencia a través de la historia.
Los pueblos primitivos consideraban que los sueños eran el vehículo que utilizaba el espíritu para transportar el hombre de un mundo a otro.
Sin embargo, no fue hasta la llegada de la civilización egipcia cuando los sueños alcanzaron una relevancia e importancia realmente significativa nunca antes vista en civilizaciones anteriores.
Fue tanto así la gran relevancia del tema que se construyeron grandes templos dedicados al dios de los sueños, Serapis, con el fin de guiar ycurar a las personas mediante su interpretación, igualmente,existían en el antiguo Egipto, personas que desarrollaban una forma avanzadade viaje consciente (que ahora se llama viaje astral) dentro del sueño con el cual exploraban los caminos de la otra vida y del universo multidimensional.
Ellos ejercían como videntes, espías y telépatas en asuntos de estado y estrategia militar y constituían una red de comunicaciones mental entre diferentes regiones aisladas.
Cada Faraón debía poseer ese poder de viajar a través de los sueños entre los mundos y para ellos se celebraba en el trigésimo año de reinado una fiesta llamada "heb sed", donde debía demostrar esta capacidad para validar su continuidad en el trono.
El pueblo chino consideraba que el alma de la persona que estaba soñando se separaba temporalmente de su cuerpo físico para comunicarse con las almas de los muertos y luego regresaba al cuerpo con un mensaje del más allá.
Tan importante fue el tema de los sueños en China que en el siglo VIl se escribió un libro sobre interpretación de sueños (llamado Meng Shu) en el cual se combinaba los elementos del sueño con factores astrológicos.
En Babilonia y Asiría era muy grande el poder que se le atribuía a la diosa de los sueños Mamu, que se han encontrado tablas de arcilla donde aparecen inscripciones que ofrecen varias interpretaciones de sueños, como por ejemplo: soñar que se tomaba agua significaba que se tendría una larga vida.
Igualmente, en la India los sueños han ocupado un lugar preponderante, a tal punto que se considera que los cuatro libros Vedas fueron revelados en sueños por Brahma.
En estos libros se menciona que los sueños que ocurren durante la primera parte de la noche, no se convertirán en realidad hasta pasado un año. Los de la media noche, no se realizarán hasta pasados unos ocho meses y los que se producen casi al amanecer, están relacionados con el momento que se está viviendo. Cuando alguien tenían un “mal sueño”, existían sistemas de purificación para contrarrestar sus efectos.
En la antigua Grecia y Roma los sueños se consideraban comunicaciones de los dioses y figuras tan escépticas e ilustradas como Cicerón, Sócrates, Jenofonte, Aristóteles y Sófocles creyeron en su capacidad reveladora.
Inclusive, Hipócrates, uno de los fundadores de la medicina científica, consideraba que los sueños ejercían una gran influencia sobre la salud y los utilizaba como diagnóstico de las enfermedades.
Fue precisamente por motivos medicinales que en Grecia se origina la incubación de los sueños. Para ello, se rendía culto a Asclepio dios del arte de la curación,representado como un joven que sostiene en su mano una vara en donde se enrolla una serpiente, en grandes santuarios, siendo el más famoso el de Epidauro el cual contaba con 150 camas, parque y baños públicos.
Allí las personas podían dormir hasta que Asclepio le enviara en sueños el remedio a sus enfermedades. Un enorme número de inscripciones registran la existencia de curaciones milagrosas incluyendo ciegos quienes recobraron la vista y cojos volvieron a caminar.
Sin embargo, los griegos también utilizaban los sueños con el fin de conocer el futuro. En el oráculo de Anfiarao se hacía dormir a las personas a través de diferentes métodos y se las programaba para que tuvieran sueños sobre el futuro.
La técnica empleada era realmente interesante, ya que incluía sacrificar un carnero en el gran altar y seguir un ayuno riguroso. Los días anteriores al sueño no se podía comer carne de cerdo ni de algunos pescados, cebollas, judías o ajo y tampoco se podía tomar alcohol.